Si hay algo que me define, es que viajar no es solo un pasatiempo, es LA actividad que más disfruto en la vida. Siempre he sido partidario de preparar yo mismo mis viajes. A lo largo de los años he armado rutas por Estados Unidos, Canadá, Sudamérica, Centroamérica y, por supuesto, por todo México.







Para mí, el viaje se disfruta en muchas etapas: lo vivo cuando lo sueño, cuando me documento viendo horas de videos en YouTube, cuando comienzo a prepararlo, cuando por fin tomo el vuelo y, finalmente, cuando lo revivo leyendo mis entradas aquí en el blog o viendo mis propios videos.
Sin embargo, preparar este Eurotrip —mi primera vez en el Viejo Continente— ha representado un reto de otro nivel. Hace unas semanas les contaba que mi plan era no tener plan, pero pasar de ese caos impulsivo a tener una ruta estructurada me sacó varias canas. Desde buscar lugares interesantes, hasta la odisea de intentar comunicarme por teléfono con alguien al otro lado del mundo que solo habla italiano o francés… ha sido de las cosas más difíciles (y cómicas) que he intentado.Pero el caos por fin cedió, y ahora llevo conmigo una misión especial: documentar cada rincón desde una perspectiva totalmente diferente.
Barcelona: El lienzo de Gaudí
Mi aventura comienza en Barcelona. Estoy especialmente emocionado por entrar al Park Güell y la Sagrada Familia. Como creador, me muero de ganas de poner a prueba todos mis gadgets, entre mi celular y la cámara, trataré de buscar entre las formas orgánicas y los colores de Gaudí; quiero lograr esos videos donde sientan que caminan conmigo por el parque y fotos que capturen la luz filtrándose por los vitrales de la basílica. Será el inicio perfecto para esta serie visual.

Italia: La perfección de Miguel Ángel y el boleto imposible
Después, el viaje me lleva a Italia, y aquí la tarjeta de memoria de mi cámara va a sufrir, pero de una manera bonita. En Roma, el Vaticano y el Coliseo son paradas obligatorias. Aunque aquí les confieso una de mis grandes frustraciones de esta planeación: tratar de adquirir un boleto para el Coliseo con el acceso completo a la explanada y al subterráneo fue una misión imposible. Literalmente los boletos duraron 12 segundos en la pantalla y luego marcó sold out para el día que estaría ahí. No lo logré, pero ni modo, ya tengo un pretexto más para regresar en el futuro.

Además de Roma, hay algo que me tiene inquieto: estar frente al David de Miguel Ángel en Florencia. Capturar la perfección de esa escultura y luego correr a Pisa por la clásica foto (aunque sea un cliché, ¡hay que tenerla!) es algo que ya visualicé mil veces.

París: Un sueño de infancia y la elegancia del Sena
Francia será un capítulo aparte. Como les había prometido, voy a dedicar tres días enteros a sumergirme en la magia de los parques Disney. Quiero grabar esa transición de volver a ser niño entre desfiles y castillos. Pero París también es historia, y ya tengo mis espacios para perderme en el Louvre, subir a la Torre Eiffel y, al caer la noche, capturar las luces de la ciudad desde un recorrido por el Río Sena. Para cerrar con broche de oro, una caminata por los jardines de Versalles, donde espero encontrar esos «lugarcitos» tranquilos para un buen café mientras grabo el entorno.

Madrid: El espacio para la sorpresa
Cerraré el viaje en Madrid. A diferencia de las otras ciudades, aquí no quise agendar cada minuto. Quiero que Madrid sea ese espacio para el slow travel, para caminar sin rumbo, descubrir una buena cafetería que no salga en las guías y dejar que la ciudad me dicte qué historias contar en el blog antes de emprender el largo vuelo de regreso a casa.
Este viaje me ha retado como nunca, pero se ha convertido en un proyecto que me tiene muy motivado. No solo voy a ver estos lugares; voy a intentar que ustedes los vean exactamente como yo los estoy viviendo.
Aun todavía son bocetos mis imágenes, pero pronto podré tener las fotos reales tomadas por mi cámara.
¡La cuenta regresiva ha comenzado!

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